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» Fernando Gahete

  • ¿Cuándo sé si soy un jugador imponente? Por Ed Miller
    Por el 21 marzo, 2009 | 2 Comentarios2 comentarios  Comentarios

    cordobapokerclubTraducción de Fernando Gahete (Publicado originalmente en Cordoba Poker Club)

    [Este artículo fue publicado originalmente en March 11, 2009 issue (Vol. 22, No. 5) of Card Player.]

    Recomiendo esta lectura a todos los jugadores de póquer, sean buenos o malos, ganadores o perdedores. Tanto si crees que ya no puedes mejorar o si piensas que no sabes nada… es una lectura imprescindible. Allá va. (Perdón por los posibles fallos de traducción, no es mi fuerte).
    El archivo original podéis encontrarlo aquí.

    NOTA: Gracias a Persseo por hacérmelo llegar

    Esta es una pregunta habitual que puede sobrevenirnos de varias maneras. “¿Cuántas manos tengo que jugar para saber que soy ganador?” es la forma más frecuente de la pregunta. “¿Si he ganado a 12$ cada 100 manos en las últimas 10,000 manos, significa que puedo continuar?” Eso es un poco más atrevido.

    Algunas personas lo ven desde el otro lado. “¿Cómo de grande puede ser mi mala racha?” O “¿Significa que soy un perdedor si no he ganado en mis últimas cinco sesiones?”

    Otros le dan otra vuelta de tuerca. “¿Qué bankroll necesito para jugar mi nivel?” O, sin resultados, ”¿cuándo sabré que soy un buen jugador?”

    Es una pregunta difícil de responder. “Si ganas al menos X dólares cada Y manos eres maravilloso. Vete a la Isla de Man, juega en 18 mesas de 10$/20$ a la vez y comienza a contar tu fortuna por millones”. No funciona así.
    Quiero decir que esto realmente no va así. Yo diría que la mayoría de los aspirantes a jugador de póquer luchan contra la psicología del juego más que con otra cosa. Todo el mundo puede aprender más o menos con qué manos debe raisear preflop. Todo el mundo puede dilucidar si esta mano es buena o aquella no lo es. Y la mayoría de la gente está capacitada para aprender, por poco que sea, algo sobre la lectura de manos. Pero algunas personas son incapaces de encajar el golpe de la varianza.
    Para ser un juego social –que lo es-, el póquer es extremadamente solitario. Tú disfrutas de tus ganancias solo y sufres tus pérdidas solo. Nadie sabe lo mucho que has perdido o ganado hoy. Y lo que es peor, a nadie le importa. Y quiero decir a nadie. Ni siquiera a tu madre le importa. Cuando juego al póquer a mi esposa no le importa si lo hice bien o mal. A mis amigos no les importa. A nadie le importa.

    (más…)